lunes, octubre 27, 2008

Veo las estadísticas de este blog y descubro que he producido un cuarto de los posts producidos en otros años. Bueno, nada más quiero decir que esto es culpa de telefónica y de los juegos psicológicos a los que he sido sometido. He descubierto en carne propia que internet no es un recurso comunicacional democrático. Si un tipo no quiere que tengas internet, no tenés. es así.

espero que el nuevo año llegue con muchas letras blancas en fondo negro con fotos de mutilados. Y se que usted espera lo mimsmo.
Saludos.
The Muñón Team.

martes, octubre 14, 2008

este año fue tan malo que ya me refiero a él en pasado a tres meses de que termine.
este año fue un gran intento y muchas frustraciones.
allà por diciembre de 2007 me propuse una sola cosa: filmar un corto. hasta ahora no saliò. y todo se lo debo a ese gremio tan hijo de puta de los actores. son lo peor. odio a los actores. es gente sin constancia ni compromiso. son putitas. y tengo varios nombres famosos en la lista de putitas. si te cuento te caés de culo. cada putita conocida y archi conocida que no te das una idea.
gente de mierda.
pero bueno. hay que filmar. esa es la premisa fundamental. asì que hice casting y encontrè a un actor de esos inolvidables. no entiendo como no le ha ido bien. bah, si lo entiendo. està lleno de gente picante a la que no le va bien. gente picante que no la pega. está lleno. pero ya van a ver, hijos de puta. ya van a ver. la picancia es una fuerza de la naturaleza, humana, de la naturaleza. la picancia nos harà grandes. la picancia nos hace grandes. oh, god, the picance!

jueves, septiembre 18, 2008

No quiso bajar la vista para mirar la mesa. Un poco de pudor aún le quedaba. Por suerte el pucho ya le había anulado para siempre el olfato. Le había anulado también la función eréctil. Era impotente, y tenía un agujero en la tráquea. Una traqueotomía. Su voz era otra, eso que sonaba no era su voz. Muchas personas traqueotomizadas aprenden a hablar con cierta porción superior de la tráquea. La hacen vibrar manejando la presión de aire, y el sonido es como un retumbar lejano, como una demolición ocurriendo a la distancia. Como una demolición que nos dice algo, que le dice algo a alguien. El hombre traqueotomizado por fumador es la destrucción hecha hombre, es la demolición del yo físico, en pos de salvar al yo impulso o al yo muerte. Todas las elecciones favorecen a alguna de esas personas que uno es, y cagan a alguna otra (que uno es, y/o que es otro).

Hacía ya dieciocho años que vivía con eso. Hacía dieciocho años que no se moría. Y todos los días, entre las cuatro y las siete, cuando Marta se iba a la casa del fondo a visitar a la madre, él fumaba. Habiendo agotado ya todos los escondites de la casa, no le quedaba otra que salir a comprar en el momento de fumar. A las siete, cuando volvía, Marta revisaba toda la casa. Olía el humo que había quedado, pero no había pruebas para incriminarlo. 
Apagó el pucho, entonces, y no se animó a bajar la vista para mirar la mesa, por el poco pudor que aún conservaba. Miró, si, la última voluta de humo desaparecer en el aire, con la heladera de fondo. "Yo no me voy a morir nunca" pensó medio sin pensar en palabras, es decir, sintió con el pensamiento. Se puso de pie y se fue al cuarto. 
En el cuarto, recostó su corpulencia y encendió la tele. Muy poco tardó en dormirse.
El primer sonido, luego, fue una propaganda de Garbarino. Una notebook a 2100 pesos, y un seca-lavarropas en cómodas cuotas. El segundo sonido fue un silbido. El tercero fue el agitarse de las colchas. El cuarto fue una tráquea intentando vibrar, emitiendo un grito imposible, el sonido del derrumbe de una vida, el derrumbe de ese organismo tan humano, más que humano, por ese desafío compadrito a la naturaleza. El quinto sonido fue un profundo silencio. Y listo.

Minutos antes: 
Entró por la rendija del ventiluz y pegó una vuelta carnero en el aire. Reconoció una figura sibilante que se movía allá abajo. Voló, se arreboló, con la luz del sol desde el ventilúz pegando en sus hilos blancos, en sus blancas alas. El ventilador de techo afectó su vuelo. Generó una turbulencia inesperada que lo llevó, blanco y algodonal, hacia la mesita de luz. Luego una corriente proveniente de la ranura de debajo de la puerta lo volvió a encaminar. Allí se dejó caer, plácido, para sentarse en ese cómodo hoyo de la muerte. La mucosidad proveniente del interior no tardó en mojarlo y en entumecer sus hebras. Enseguida se transformó en una bolita blanca y húmeda. Enseguida se transformó en un asesino.

Minutos antes:
Marta, charlando con su madre, entre camisa y camisa que se llevaba para planchar y adelantar lo de la semana, vio entrar volando un panadero por la puerta que da al zaguán. La inclinada luz de la tarde hacía brillar sus alas de cabello cano. Lo tomó con las puntas de sus dedos y empezó a pensar un deseo. En ese instante olió un remoto olor a cigarrillo. 
-Viejo de mierda- pensó, pidió un deseo, y sopló el panadero.  

lunes, septiembre 15, 2008

viernes, septiembre 12, 2008

A day with mom.

Loving Madness.

jueves, septiembre 04, 2008

sábado, agosto 30, 2008

Arbus #01

Lo que me gusta de esta foto es que una tiene cara de estar por matar a alguien, y la otra de ya haberlo hecho.






lunes, agosto 25, 2008

hoy se abre una nueva etapa en el cine, porque se abre una nueva etapa en nosotros. con nosotros me refiero a mi, pero acompañado de todas mi prepotencias.
claramente nos planteamos un redescubrir la propia capacidad. nos planteamos a partir de hoy un repensar el hacer y nos planteamos, de una puta vez, el hacer.
hoy nos planteamos también una definitiva solidificación de la esperanza. basta de esperanzas oscilantes. hoy nos obligamos a acabar con la duda y a obviar las derrotas. toda derrota será parcial y todo triunfo será definitivo. así nomás. pensándolo modélicamente, sería como que cada triunfo nos hará avanzar un casillero, pero cada derrota no nos hará retroceder uno. las derrotas simplemente significarán detención. ¿imposiciones a la propia emocionalidad vocacional? por supuesto. en estos terrenos no hay más que imposiciones. no hay más que un constante ejercicio de obligarse a cosas.
voy a romper todo. estoy obligado a hacerlo.

martes, agosto 05, 2008

el mundo se ve distinto desde dentro de un impermeable. el mundo te ve distinto. te ve impermeable. además es negro y con la cuota exacta de maraquéz. si yo no fuera tan guachito lindo masculine man, no podría usarlo. acá servimos masculinidad en serio, con pelos en el pecho y rostro áspero. por eso me banco este impermeable medio de putín. ah, y compré un lompa a 35 pe, y me sentí en 1998.

sábado, agosto 02, 2008

Con absoluta parsimonia y excelso compromiso, Álvaro seguía cumpliendo con su ruta de todos los días.
El dueño de la empresa, un hombre acomodado, para nada un magnate, ni de lejos rico, no se decidía a cerrarla. En algún punto la mantenía en funcionamiento para no acabar con la vida de Álvaro. Desde aquel fatídico 12 de agosto de 2012, día en el que la noticia de la invención de las heladeras con dispenser de agua gasificada se hacía modestamente pública a través de algunas propagandas de Frávega y Garbarino, desde aquel fatídico 12 de agosto de 2012, el dueño de la empresa, este no magnate bondadoso, dudaba cada mañana si cerrar o no la empresa de soda. Botegoni hnos., empresa líder en la manufactura, embasado y reparto de soda en sifón en todo lo que es la zona de Munro, Villa Martelli y Florida Oeste, comenzaba el camino hacia su desaparición.
Aquella mañana Álvaro reconoció una extraña expresión en la cara del viejo Salva, seguridad privada, último empleado, junto con Álvaro, últimos empleados en abandonar este barco en forma de sifón.
Álvaro lo saludó con la cabeza y salió a cumplir con absoluta parsimonia y excelso compromiso con su ruta de todos los días.
Y no supo, en la esquina de Tejedor y Arenales, que esos tres sifones que dejaba en lo de la viuda del alemán fabricante de bulones serían su última entrega. No lo supo, pero miró el frente de esa casa en ese barrio con soles fuertes y veredas quemantes saboreando un gusto amargo, una cierta sed de algo refrescante.
Aquella tarde regresó a la fábrica y el dueño lo esperaba en esas oficinas de durlok simil madera con la mala noticia y una mirada adusta. El viejo Salva la recibió con una puteada y siguió sentado en su asiento de siempre. Álvaro miró al piso mientras el dueño le preguntaba si tenía algúna otra posibilidad de trabajo.
Álvaro caminó hacia la puerta y desde la oficina se lo veía alejarse. En las penumbras del encierro veraniego, su silueta se alejaba por el pasillo. Casi al final, se detuvo y miró hacia arriba. Un humo sutil cubrió su silueta, que se desvaneció lentamente, a la velocidad de un camión sodero. En ese pasillo, en esa tarde de verano, no hubo más Álvaro. En esos barrios, en esa tarde de verano, no hubo más sifones.
A los pocos años, allá en el 2014, se comenzó a hablar de los efectos cancerígenos del gas carbónico. Allí lo mismo le sucedió a los dispensers de aquellas helderas. Y así las cosas.

martes, julio 29, 2008

Ultimamente en mi cabeza aparece una frase cada dos por tres: "andá a laburar!!!".
Demasiados intelectuales sueltos.

jueves, julio 17, 2008

Para contar cosas que ya se saben, mejor no contar nada.
Nadie sabe que todos los martes a la madrugada, día y hora en la que, por alguna razón, el tráfico de buques por los canales del Riachuelo se hace más escaso, él asoma desde las aguas sus ojos amarillos y disfruta de un momento de intemperie. En invierno, esa intemperie le corta los ojos de frío. Hay algo en esa mezcla entre frío, metal pesado y mierda que le da al viento una cualidad cortante. El aire de cromo le corta los ojos. Su frente, si es que puede ser llamada de ese modo, concentra una escarcha mínima y aceitosa que él cada tanto rompe arrugando la piel. En verano, los vapores en su expresión más sublime, dibujan volutas multicolores y hediondas que llenan de color su noche. Un espectáculo.
Luego, a eso de las cuatro, sea invierno o verano, cierra los ojos inspirando una bocanada más y regresa a su negro y aceitoso universo.
Allí vive sus días, entre noche y noche. El día no existe en las profundidades del Riachuelo. Allí pasa sus días, recordando la nada, pues el negro es nada, y todos sus recuerdos están teñidos de nada.
Hoy se asomó como muchos otros martes y divisó a lo lejos, allá arriba, sobre el puente, una luz en movimiento. Cada tanto en estas noches divisa a lo lejos alguna luz que le llama la atención. En seguida reconoció el colectivo de la línea 12. No lo reconoció como colectivo ni reconoció el 12, pues él no sabe qué es un colectivo ni qué es el número 12, ni mucho menos como se representa éste de manera gráfica, es decir el 1 seguido de un 2, sin que medie espacio entre ellos. Reconoció, entonces, cierto objeto lejano y familiar. Pero esa noche el 12 tenía algo distinto. En una de las ventanas, que él no reconocía como ventana por no haber conocido nunca una ventana y por no pertenecer a un mundo en el que la ventana es un objeto de uso y por lo tanto un concepto suceptible de ser abstraído y extrapolado a otros objetos de similares características, la vio. Dormía. Dormía apoyada sobre el vidrio de la ventana, pero de repente ya no. Se despertó, y miró, y miró tierra adentro, y miró hacia el río, y puteó. De algún modo extraño él entendió que ella puteaba, o algo similar y/o equivalente en su mundo. Ella, entonces, puteó y se paró, y después se bajó.
El quiso acercarse. Sumergido, reptó por ese fondo de baba y sangre negra hasta llegar a la orilla. Asomó sus ojos amarillos y vio dos formas rojas que se movían rítmicamente. Dos piernas. Eso él sí lo entendía porque, a su manera, también tenía piernas. Ella caminaba extraviada. El sabía mucho de extravíos. Ella, entonces, caminaba extraviada hasta que llegó demasiado cerca del agua. Atolondrada, entre tanta oscuridad en esa madrugada espantosa, metió la pata en el agua. Él, ansioso de conocer algo más allá de su propia piel, que es el agua negra, la tomó de la botamanga fuertemente. En un movimiento brusco, ella se soltó y volvió a putear. El se dio cuenta de que ella puteaba.
La vio irse y se fue sumergiendo nuevamente bajo la superficie aceitosa, bajo esos hermosos arcoíris de la muerte.
Él a veces sentía que lloraba, pero como lo hacía bajo el agua nunca podía estar seguro. Esta vez pensó que tal vez su llanto era constante, que tal vez sus ojos soltaban lágrimas sin pausa, elevando insignificantemente el nivel de esa agua mala. Tal vez, depende de como uno lo piense, unas gotas de pureza derramaba él dentro de tanto veneno.
Es así. El amor.

martes, julio 15, 2008

Genial

"...siempre es más fácil construir sobre utopías. Las utopías gustan, son fáciles de digerir y rápidamente generan consenso. Desde versiones simplificadas de lo que es el amor, hasta versiones simplificadas de utopías que se quedan en una agradable e irrealizable fantasía, como lo son la mayoría de obras de arte que apelan a la idea de un "mundo mejor". El mundo es una mierda, ok. Pero es a través de pequeños y sólidos pasos, con laburo de hormiga, la manera en que va a cambiar. Esos pequeños pasos son en general discutibles y sobre todas las cosas, son un embole. ..."

Aeiou, original.

martes, julio 08, 2008

Me gustaría conocer algún artista de derecha.
Frecuento bastantes círculos de artistas, de semi-artistas, y de gente relacionada a la creatividad. Pintores de galería y de riachuelo, actores de varieté cool de palermo y actores de teatro barrial, músicos pop putiamirandados y afro-músicos del río de la plata; creativos, directores, técnicos, cineastas de la FUC, de la ENERC, de la UBA, aptra, gracias! No.
Estos especímenes manifiestan una de dos tendencias. O bien una cierta inclinación hacia alguna de las variantes de la izquierda, o una actitud absolutamente acrítica e inopinante. Pero absolutamente ninguno manifiesta la más minima tendencia hacia la derecha. Ninguno me habla de patria, de capital, de propiedad privada. Ninguno habla de reprimir. Ninguno dice que "eso de los derechos humanos es una boludez". ¿Qué onda? ¿No es compatible ese pensamiento con lo creativo? ¿Para cuando una película realmente facha con un realizador que salga defendiendo su postura y se le plante a la intelectualidad? ¿Para cuando un poema en honor de don Videla y de su "poética limpieza del alma nacional"? ¿No existe esa poética? ¿Nadie la maneja? Digo, somos todos zurditos y humanistas y generamos obras zurditas y humanistas. ¿No es medio aburrido eso? No se. ¿Qué opinan? ¿No tiene derecho el facho a generar obra?

martes, junio 03, 2008

El mundo es una mierda. La vida es un error.

Esto fue como para no perder la costumbre.

Saludos y hasta el fin de esta sequía amiguitos!!! Creo que ya falta poco.

martes, mayo 13, 2008

Abrí el cuaderno "Gloria" de tapa naranja y no vi lo que esperaba ver.
Vi miembros, fragmentos, nubes marrones, tinta borrada, rostros.
Rostros de demonios. Destrucción. Olvido.
Cuando lo cerré, pensé. Apoyé el pensamiento en la superficie naranja de la tapa. Lo único que esos demonios no habían digerido y expulsado.
El tiempo, que mala onda el tiempo. Que bicho ponzoñoso y rastrero.

jueves, mayo 01, 2008

Cuando uno se va poniendo más grande el umbral de la tristeza se va fijando a niveles cada vez más altos. Es por eso que, cuando uno se pone triste, la tristeza viene más bien de la acumulación de muchas casi tristezas.

domingo, abril 27, 2008

Colmo

Ayer escuché a un ejecutivo de Disney cuestionando al campo por sus ganancias extraordinarias.
Muchachos, busquemos al diablo donde realmente está.

lunes, abril 14, 2008

La difunta

Juana despierta y se descubre dormida. Se sobresalta y apenas logra incorporarse un poco cuando siente el peso de Ignacio sobre el pecho. No quiere despertarlo. Cuesta tanto dormirlo a éste. Por suerte los otros están todos en el colegio ahora. El Jonathan fue el más tranquilo de bebé. Y eso que fue el primero y lo sacaron con fórceps. Lourdes y Gilda salieron medio gritonas, pero como eran mellizas dieron menos trabajo. Se habían cuidado bien entre ellas. Pero Ignacio, este pendejo, es el peor. Por suerte ahora duerme. Juana no quiere despertarlo. Guarda la teta y lo deposita suavemente sobre la cama, evitando el agujero de la sábana para que, si se caga, por lo menos no manche el colchón.
Juana camina hasta la estufa. Diego, su marido, siempre le advierte que no se acerque demasiado porque es peligrosa. Después de todo se trata de un cable pelado atado a un ladrillo. Juana lo mira y decide desenchufarlo. Le da desconfianza ese cable pelado. Lo desenchufa y camina unos pasos. Mueve una chapa que tapa la visión del exterior. Afuera, el mismo paisaje de siempre: El piso de basura, metros de basura hacia abajo; el río malo abajo, ese río negro que casi no se ve, pero se huele hasta con la piel; y más allá, enfrente, en Avellaneda, otras casillas iguales a la suya. Juana mira el cielo gris y tenso. Hay un silencio de esos que hay por acá. Uno de esos silencios bien llenos de ruidos: barcos, gritos, tiros, perros. Repentinamente, suena un trueno y el resplandor del relámpago la asusta. Suelta la chapa y gira mirando a Ignacio. Este pendejo llora mucho, pero cuando duerme, duerme. El ruido de la lluvia densa sobre las chapas se hace cada vez más continuo. Juana se recuesta en la cama, al lado de Ignacio.

Siente un frío en la nariz y se despierta. El agua negra ha llegado al nivel de la cama. Ignacio llora desconsoladamente. Mientras lo toma en sus brazos y se para caminando por el agua, Juana recuerda la estufa de ladrillo. Menos mal.
Camina hacia la puerta del rancho y, cuando la abre, ve a unos cien metros un paredón de agua que se acerca con violencia. Quiere cerrar la puerta, pero no llega a hacerlo. Siente un golpe muy fuerte en todo el cuerpo y una gran masa de líquido viscoso que la envuelve. Se aferra a Ignacio con todas sus fuerzas. La corriente los sacude caprichosamente. Juana abre los ojos y siente un fuerte ardor. Ve todo negro. Siente un fuerte golpe en la espalda. El dolor es tan intenso que su cuerpo se apaga. Lo último que siente es la pequeña mano de su hijo aferrada a su pulgar.

Un llanto lejano la despierta nuevamente, un llanto apagado por la distancia y por el denso fluido acuoso.
Juana siente la corriente arrastrando su cuerpo, en la profundidad de ese río negro. Siente un dolor punzante en la espalda, y una sensación de somnoliencia. Quiere despertarse, pero ese dolor en la espalda, tan real, le sugiere que despertar es ya imposible.
Intenta nadar. No puede. Sus miembros no responden. No siente su cuerpo, salvo por ese insoportable pinchazo en la espalda. Hace un gran esfuerzo por reconocer su cuerpo. Mira hacia la derecha y ve su brazo sin vida moverse con los caprichos del agua. Mira hacia la izquierda y no ve nada. No hay brazo. Hay un hilo rojo y una sensación de ausencia. El llanto lejano se va haciendo cercano. La fuerte corriente la arrastra. Hay un adelante hacia el que ése cuerpo muerto se aproxima. Juana, finalmente, acepta la muerte de su cuerpo. Se deja ir.
Ahora siente que avanza. Piensa en muchas cosas, pero sobre todo en una muy importante: hace rato que no respira. Ni lo intenta. Piensa en Ignacio. Decide no pensar en Ignacio. Le dice adiós y se deja llevar.
La corriente se va haciendo cada vez más débil. Juana siente que se va deteniendo. Siente un cascote que le raspa el mentón. Siente que su cuerpo se detiene sobre la playa de cascotes, y ahora es sólo un leve oleaje lo que lo mueve. Reconstruye en su mente ese lugar, esa playa ruinosa frente al polo petroquímico. Piensa que no quiere que sea ese su último pensamiento. Buscando otro, no piensa más.

Desnudo sobre las ruinas de la playa, Ignacio mira la nuca de su madre y mira su cabello moverse con el oleaje del río marrón. Para de llorar, inspira fuertemente el aire frío de esa costa tóxica y entiende algo que aún no puede poner en palabras.

martes, abril 08, 2008

Dos semanas

Ya pasaron dos semanas, ya pasaron otras dos, y tal vez un poco más, y nada.
Vuelvo todos los días a esta pantalla negra a ver si me sale algo. Pero nada. Nada de nada.
Solo se me ocurre enumerar eventos y mi posición dentro de ellos.

La situación campo-gobierno me encontró en medio del sambuich, queriendo opinar una cosa y opinando otra, dándome cuenta de que todo lo que uno siente como ideología propia tiene mucho de prejuicio, y que la construcción de cualquier postura frente a los hechos políticos implica siempre transar con algún indeseable.

Estamos arreglando un piso en casa. Es mi primera obra como dueño de casa, y quiero decir que se siente muy lindo. Ver como la cosa crece día a día, y los proyectos sobre ese espacio específico van creciendo y cambiando y brindando alegría.

Estoy muy cerca de filmar el cortometraje "La loca Matilde". Si todo sale bien, actuará en él un talentoso y popular actor. Una verdadera bendición de Dios (o sea Matilde).
Por otro lado, el proyecto macrista de demoler el Moyano cambia mucho el panorama. Voy a tener que realizar una reescritura veloz. Los peligros son muchos en cuanto a lo estético y a lo ideológico. Warning!

Empecé el taller de Laiseca (ayer). Por ahora viene fofito, pero seguramente se va a poner bueno cuando empecemos a llevar nuestros materiales. De todos modos, vale la pena ir aunque más no sea para escucharlo leer algo. Es que lo hace tan bien.

Bueno. Ya se que este post es una mierda, pero lo pongo como para aceitar un poco la vuelta.
Pensé hace unos días que este podía ser el final de "Muñón". Y esta mañana me di cuenta de que soy yo quien lo decide.
Prometo mejores cosas.

Bienvenidos nuevamente.